La desaparición de Junior Abel Sanga Uscamayta, un joven de 18 años que trabajaba como repartidor de huevos, ha sumido a su familia en la angustia. El muchacho fue visto por última vez el pasado 26 de marzo, luego de salir de su trabajo a las 4 de la tarde en el distrito arequipeño de Cerro Colorado. Desde entonces, no ha dado señales de vida. Su padre, Fernando Sanga, recorre la ciudad con la esperanza de encontrar alguna pista sobre su paradero.
Junior vestía una polera ploma, pantalón negro y zapatillas blancas el día que desapareció. No llevaba consigo celular ni pertenencias. “Un amigo nos dijo que lo vio cerca al terminal terrestre, pero no sabemos más. No tenía problemas, su desaparición es muy extraña”, dijo su padre con lágrimas en los ojos. La denuncia fue presentada en la comisaría de Israel, en el distrito de Paucarpata.
Lo más indignante es que, lejos de recibir apoyo inmediato, la familia ha sido víctima de inescrupulosos que intentaron aprovecharse de su dolor. Delincuentes con acento extranjero se contactaron con Fernando y le exigieron 7 mil soles a cambio de supuestamente liberar a su hijo. “Me dijeron que si no hacía el depósito, le harían daño a mi hijito. Pero nunca mostraron pruebas de que lo tuvieran”, relató con impotencia.
Ante la inacción de las autoridades, el padre de familia exige una respuesta firme y rápida. Denuncia que, hasta ahora, ni la Policía ni la Fiscalía han mostrado interés real por el caso. “Nadie hace nada. Desde que desapareció, no han buscado, no han investigado. ¿Qué están esperando? ¿Que sea demasiado tarde?”, reclamó públicamente a Iletrados Noticias.
La familia pide a la ciudadanía cualquier información que pueda ayudar a encontrar a Junior. Si alguien lo ha visto o sabe algo de su paradero, puede comunicarse al número telefónico 929 338 221. Mientras tanto, el clamor de un padre sigue resonando: “Hijo, si me estás escuchando, por favor, vuelve a casa. Te amo y te estamos esperando”.